sábado, 4 de abril de 2015

Recetas de Semana Santa: huevos de chocolate para hacer con niños


Recetas de Semana Santa: huevos de chocolate para hacer con niños

En Semana Santa podemos cocinar dulces típicos de esta época con nuestros hijos. Pasaremos un rato agradable en la cocina a la vez que les enseñamos a valorar los alimentos. Los huevos sorpresa son una receta divertida que podemos elaborar fácilmente con los niños pequeños.
Los huevos de chocolate son tradicionales de Pascua
Los huevos de chocolate son tradicionales de Pascua
Edad recomendada:
  • A partir de los 2 años
Ingredientes:
  • 400 gramos de chocolate negro (para niños muy pequeños es más suave el chocolate con leche)
  • 100 gramos de chocolate blanco
Equipamiento:
  • Moldes para crear la forma de los huevos
  • Un regalo sorpresa pequeño para poner en el interior de cada huevo
Tiempo aproximado:
10-15 minutos de preparación más 1,5 horas de espera.
Elaboración:
Primero se funde el chocolate en el microhondas o al baño maría. Se remueve para que quede uniforme. Después se rellenan bien los moldes de los huevos y se meten en el frigorífico.
Hay que esperar 1 hora a que se hallan solidificado para sacar los huevos de los moldes.
Se coloca una sorpresa en una de las dos mitades (para niños pequeños es mejor poner una galletita para evitar atragantamientos).
Se pincela el borde de esa mitad con chocolate derretido y se pone la otra encima.
Se funde el chocolate blanco para decorar los huevos y se espera otra media hora a que se solidifique el adorno.

Actividades extraescolares para niños. Consejos prácticos para padres

Actividades extraescolares para niños. Consejos prácticos para padres

La demanda, por parte de los padres, de actividades extraescolares para los niños, ha crecido notablemente a lo largo de las últimas dos décadas. Las actividades extraescolares pueden ser muy positivas para el desarrollo de los niños, siempre que evitemos sobrecargar de esfuerzo a nuestros hijos. No conviene que las actividades extraescolares superen las 4 horas semanales.
Actividades extraescolares niños

Lo ideal es que el niño elija la actividad extraescolar
A lo largo de las últimas dos décadas, se ha hecho casi obligado que los niños asistan a alguna de las llamadas actividades extraescolares.
Aunque muchos padres sienten que pasan poco tiempo con sus hijos, creen que es más importante para los niños el practicar algún deporte, aprender algún idioma, tocar algún instrumento…
En el fondo de la cuestión, los padres piensan que sus hijos tienen que prepararse para un mundo cada vez más competitivo. Esto hace que algunos niños se sientan presionados a la hora de realizar la actividad extraescolar, en lugar de disfrutar de todo el aprendizaje.
En este artículo sobre las actividades extraescolares:

Consejos antes de elegir una actividad extraescolar

Las actividades extraescolares pueden ser muy positivas para los niños, siempre que no perdamos de vista los siguientes puntos:
1. Las actividades extraescolares no deberían ocupar el tiempo que los padres podemos pasar con los niños. Tenemos que organizar el horario de nuestros hijos teniendo en cuenta que, para el desarrollo de los niños, resulta clave pasar tiempo en familia.
2. Los niños no necesitan estar “aprendiendo cosas” todo el tiempo. De hecho, los niños suelen ser más curiosos que los adultos y, sin que nadie les obligue, tienden a interesarse por el mundo que les rodea. Diversos psicólogos infantiles han señalado que una sobrecarga de actividades extraescolares puede apagar las ganas de aprender en los niños pequeños, volviéndoles más apáticos y propensos al aburrimiento de lo que, en principio, corresponde a su edad.
3. Además de aprender cosas nuevas, los niños, por su cuenta, saben cómo divertirse. Es normal que un niño diga “me aburro” de vez en cuando. En el fondo, es su forma de pedirnos que juguemos con él. Pero si le servimos en bandeja el entretenimiento de cada tarde, puede que el niño se olvide de cómo entretenerse él sólo o con otros niños.
4. No todos los niños van a aprovechar del mismo modo las mismas actividades extraescolares. Conviene que escojamos la actividad extraescolar de nuestros hijos en función de su carácter y sus aptitudes, evitando, especialmente, proyectar en el niño lo que pensamos que nos hubiera gustado aprender a nosotros de niños, o lo que nos gustaría saber a nosotros como adultos.

¿Qué actividad extraescolar conviene para el niño?

Los padres debemos tener muy en cuenta el carácter y aptitudes de nuestros hijos a la hora de escoger sus actividades extraescolares. En el fondo, lo ideal es que sean los propios niños quienes decidan qué actividad prefieren practicar, si un deporte, un idioma, un taller creativo, música…
No todos los niños tienen las mismas aptitudes, por lo que no podemos esperar que todos aprovechen del mismo modo las mismas actividades extraescolares. Puede llegar a ser nocivo para el desarrollo del niño que los adultos esperemos de él que sea bueno en todo, o incluso bueno en cosas que al niño no le interesan.

Consejos para escoger la actividad extraescolar de los niños

  • Deja que el niño pruebe la actividad. Al cabo de uno o dos meses, pregúntale a tu hijo si le gusta y, si la respuesta es no, trata de averiguar los motivos. Pregúntale si hay otra actividad que preferiría practicar.
  • Las actividades en grupo ayudan a los niños más tímidos a aprender a relacionarse con otros niños. Los deportes de equipo, como el fútbol o el baloncesto, así como la danza o el teatro, son muy aconsejables para estos casos.
  • Las actividades individuales, como aprender a tocar un instrumento musical, son beneficiosas para los niños más dispersos, ya que les obligan a concentrarse en algo y esforzarse en ello.
  • Los idiomas favorecen el desarrollo intelectual de los niños pero, para evitar su agotamiento, debemos intentar que tomen sus clases de inglés o francés como algo que forma parte de su ocio, más que de sus obligaciones.

Canciones infantiles de toda la vida: Que llueva, que llueva...

Las canciones infantiles acompañan los juegos de los niños de todo el mundo. Estas canciones forman parte de la infancia de todos y quedan grabadas en nuestra memoria durante años. Tanto en los colegios como en las familias las transmitimos de generación en generación. Así, pasan a formar parte de nuestra tradición cultural infantil y constituyen una forma de comunicarnos entre mayores y pequeños y de los niños entre sí.
Esta canción es muy famosa entre los niños y los no tan niños.
Se puede cantar en cualquier situación y siempre divierte mucho a los niños pequeños.
Es especialmente divertida si se canta en un día gris o lluvioso, pues le da un toque fantasioso al mal tiempo.
LETRA DE "QUE LLUEVA, QUE LLUEVA"
"Que llueva, que llueva,
la virgen de la cueva,               
los pajaritos cantan,
las nubes se levantan...

Que sí, que no,
que caiga un chaparrón
con azúcar y turrón.
Que se rompan los cristales de la estación."



link de la cancion   https://www.youtube.com/watch?v=UcDkraF41AA

¿Podemos saber si los niños de 1 a 2 años son diestros o zurdos?

 

¿Podemos saber si los niños de 1 a 2 años son diestros o zurdos?

En su segundo año de vida, los niños pueden coger los objetos con la mano derecha o la izquierda, incluso con ambas manos. A esta edad, los padres podemos empezar a observar cuál es la mano dominante si le ofrecemos algún objeto. Recuerda que la lateralidad, es decir, la preferencia por el uso de un lado sobre el otro del cuerpo, no se define hasta los 5 años.
 
Saber si el niño de 1 uno a 2 dos años es zurdo
Al cumplir los 2 años puede que algunos niños muestren una clara tendencia a usar una de las manos. Para saber cuál es la dominante, se debe ofrecer un juguete al niño de frente a él y en la línea media y observar con qué mano se dirige a cogerlo. Se puede repetir varias veces, para asegurarse.
Algunos niños no tienen preferencia aún por el uso de una de las manos. Puede ser que los niños aún estén madurando o que sean ambidiestros, es decir usa la mano derecha e izquierda indistintamente para coger o agarrar los objetos.
La lateralidad, es decir la preferencia por el uso de un lado sobre el otro del cuerpo, no se define hasta que el niño cumple 5 años. ¡Así que no te preocupes! Ser zurdo o diestro no es ni mejor ni peor. No influye en el desarrollo de la inteligencia, pero puede influir en algunos aspectos del aprendizaje que, en nuestra cultura, están habitualmente preparados para diestros, tales como:
  • La escritura y la lectura.
  • Cortar con tijeras (aunque existen tijeras para zurdos, y otros artículos).
  • Uso de los cubiertos en la mesa.
Si el niño parece ser zurdo, no conviene impedir que use su mano izquierda, ni "engañarle" o forzarle a que utilice la derecha. Esta actitud sí puede ser perjudicial para su futuro aprendizaje.

lunes, 19 de mayo de 2014

el angel cuento

Cada vez que muere un niño bueno, baja del cielo un ángel de Dios Nuestro Señor, toma en brazos el cuerpecito muerto y, extendiendo sus grandes alas blancas, emprende el vuelo por encima de todos los lugares que el pequeñuelo amó, recogiendo a la vez un ramo de flores para ofrecerlas a Dios, con objeto de que luzcan allá arriba más hermosas aún que en el suelo. Nuestro Señor se aprieta contra el corazón todas aquellas flores, pero a la que más le gusta le da un beso, con lo cual ella adquiere voz y puede ya cantar en el coro de los bienaventurados.
He aquí lo que contaba un ángel de Dios Nuestro Señor mientras se llevaba al cielo a un niño muerto; y el niño lo escuchaba como en sueños. Volaron por encima de los diferentes lugares donde el pequeño había jugado, y pasaron por jardines de flores espléndidas.
-¿Cuál nos llevaremos para plantarla en el cielo? -preguntó el ángel.
Crecía allí un magnífico y esbelto rosal, pero una mano perversa había tronchado el tronco, por lo que todas las ramas, cuajadas de grandes capullos semiabiertos, colgaban secas en todas direcciones.
-¡Pobre rosal! -exclamó el niño-. Llévatelo; junto a Dios florecerá.
Y el ángel lo cogió, dando un beso al niño por sus palabras; y el pequeñuelo entreabrió los ojos.
Recogieron luego muchas flores magníficas, pero también humildes ranúnculos y violetas silvestres.
-Ya tenemos un buen ramillete -dijo el niño; y el ángel asintió con la cabeza, pero no emprendió enseguida el vuelo hacia Dios. Era de noche, y reinaba un silencio absoluto; ambos se quedaron en la gran ciudad, flotando en el aire por uno de sus angostos callejones, donde yacían montones de paja y cenizas; había habido mudanza: se veían cascos de loza, pedazos de yeso, trapos y viejos sombreros, todo ello de aspecto muy poco atractivo.
Entre todos aquellos desperdicios, el ángel señaló los trozos de un tiesto roto; de éste se había desprendido un terrón, con las raíces, de una gran flor silvestre ya seca, que por eso alguien había arrojado a la calleja.
-Vamos a llevárnosla -dijo el ángel-. Mientras volamos te contaré por qué.
Remontaron el vuelo, y el ángel dio principio a su relato:
-En aquel angosto callejón, en una baja bodega, vivía un pobre niño enfermo. Desde el día de su nacimiento estuvo en la mayor miseria; todo lo que pudo hacer en su vida fue cruzar su diminuto cuartucho sostenido en dos muletas; su felicidad no pasó de aquí. Algunos días de verano, unos rayos de sol entraban hasta la bodega, nada más que media horita, y entonces el pequeño se calentaba al sol y miraba cómo se transparentaba la sangre en sus flacos dedos, que mantenía levantados delante el rostro, diciendo: «Sí, hoy he podido salir». Sabía del bosque y de sus bellísimos verdores primaverales, sólo porque el hijo del vecino le traía la primera rama de haya. Se la ponía sobre la cabeza y soñaba que se encontraba debajo del árbol, en cuya copa brillaba el sol y cantaban los pájaros.
Un día de primavera, su vecinito le trajo también flores del campo, y, entre ellas venía casualmente una con la raíz; por eso la plantaron en una maceta, que colocaron junto a la cama, al lado de la ventana. Había plantado aquella flor una mano afortunada, pues, creció, sacó nuevas ramas y floreció cada año; para el muchacho enfermo fue el jardín más espléndido, su pequeño tesoro aquí en la Tierra. La regaba y cuidaba, preocupándose de que recibiese hasta el último de los rayos de sol que penetraban por la ventanuca; la propia flor formaba parte de sus sueños, pues para él florecía, para él esparcía su aroma y alegraba la vista; a ella se volvió en el momento de la muerte, cuando el Señor lo llamó a su seno. Lleva ya un año junto a Dios, y durante todo el año la plantita ha seguido en la ventana, olvidada y seca; por eso, cuando la mudanza, la arrojaron a la basura de la calle. Y ésta es la flor, la pobre florecilla marchita que hemos puesto en nuestro ramillete, pues ha proporcionado más alegría que la más bella del jardín de una reina.
-Pero, ¿cómo sabes todo esto? -preguntó el niño que el ángel llevaba al cielo.
-Lo sé -respondió el ángel-, porque yo fui aquel pobre niño enfermo que se sostenía sobre muletas. ¡Y bien conozco mi flor!
El pequeño abrió de par en par los ojos y clavó la mirada en el rostro esplendoroso del ángel; y en el mismo momento se encontraron en el Cielo de Nuestro Señor, donde reina la alegría y la bienaventuranza. Dios apretó al niño muerto contra su corazón, y al instante le salieron a éste alas como a los demás ángeles, y con ellos se echó a volar, cogido de las manos. Nuestro Señor apretó también contra su pecho todas las flores, pero a la marchita silvestre la besó, infundiéndole voz, y ella rompió a cantar con el coro de angelitos que rodean al Altísimo, algunos muy de cerca otros formando círculos en torno a los primeros, círculos que se extienden hasta el infinito, pero todos rebosantes de felicidad. Y todos cantaban, grandes y chicos, junto con el buen chiquillo bienaventurado y la pobre flor silvestre que había estado abandonada, entre la basura de la calleja estrecha y oscura, el día de la mudanza.

cuentos para dormir

había una vez. en una enorme cuidad, una niño llamado Jonás, que tenía 4 años. Un día al llegar del jardín el niño recibe una gran noticia de parte de sus padres. Esto. no lo afectó demasiado en ese momento, lo cual extrañó a sus padres quienes suponían que el pequeño estaría un tanto celoso al enterarse de que en unos nueve meses iba a tener un hermanito. 
La situación siguió de la misma manera hasta que el pequeño Jonás comenzó a ver que su hermanito iba creciendo y creciendo, dentro de la panza de su madre. Por fin, los nueve meses estaban llegando a su fin, y la llegada del nuevo integrante de la familia, que se completó un 5 de octubre en un hospital del centro de la cuidad. 
El acontecimiento fue importante porque al hospital fueron muchos de los parientes de los padres del recién nacido y cada uno con un regalito "Uno más hermoso que el otro se decían los padres para sí". En un par de días el niño Jonás pudo conocer a su hermanito gracias a que le habían dado el alta a su madre. Los primeros días fueron de lo más comunes, pero luego al darse cuenta que sus padres solo tenían tiempo para el menor, Jonás comenzó a sentir celos. Cuando el bebé ya tenía un par de semanas el padre decidió hacerle una habitación para que cando él fuese mayor pudiera tener más privacidad, el padre estaba comenzando cuando llego Jonás y le pregunto si podía ir a jugar con él a el futbol. El mayor contesto que no porque estaba muy ocupado, a todo esto el niño estaba más celoso aún, estas situaciones seguían ocurriendo más y más con ambos padres. 
Unos días después a Jonás se le ocurrió preguntarle a su compañero Martín como hacía para querer a sus hermanos ya que tenía dos mayores que él y uno menor, la respuesta de su compañero fue muy clara: mis hermanos mayores me cuidan, me quieren, me enseñan y yo tarto de hacer lo mismo y tratar de ser buen ejemplo para el más pequeño. El resto del día el niño estuvo pensando en lo que su amigo había dicho, entonces por la noche se propuso tratar de hacer lo mismo con su hermano y así fue, por la mañana ayudo con el desayuno a sus padres lo cual les dejaba más tiempo para atender otras cuestiones, en la tarde dejo que sus padres durmieran un rato más de siesta ya que el entretuvo al bebé enseñándole jugar al fútbol, luego de la cena los padres le dijeron a Jonás cuan agradecidos estaban con todas las colaboraciones de parte de él habían tenido en aquel día, entonces Jonás entendió que nunca sus padres iban a querer a uno de ellos más que a el otro sino que como decía Martín iban a cuidarlos y quererlos mucho a los dos. 
Desde entonces Jonás siguió queriendo a toda su familia por igual y ayudando a sus padres que constantemente repetían esta historia para qué sus hijos y ellos no se olviden lo que aprendieron gracias a ella. Colorín colorado este cuento se ah acabado ¡!!! 

Quiero dedicarle este cuento a mis dos hermanitos Irune y Jonás que aunque siempre nos peleemos y demás, sepan que los voy a querer siempre. 

domingo, 18 de mayo de 2014

Tarta de manzana sin lácteos. Postre para niños alérgicos

La tarta de manzana es uno de los postres más populares en la repostería, con esta receta de pastel de manzana vegano, sin lácteos ni huevos, podemos dar un postre casero a los niños alérgicos para que disfruten de un dulce sin complicaciones.
La receta para niños que nos propone Zuzana Pinilla, del blog 'Más allá del gluten', consigue conservar lo mejor de este típico postre americano con una elaboración mucho más saludable y apta para la dieta vegana o niños con alergias.
Tarta de manzana sin lácteos. Postre para niños alérgicos

Ingredientes

Para la masa:
  • 1 taza de quinua cocida
  • 1 banano maduro
  • 1-1,5 taza de harina de arroz
Para el relleno:
  • 4-5 manzanas
  • Canela molida
  • Miel, xilitol o agave

 Preparación del pastel de manzana vegano

1. Precalentar el horno a 350°F (180°C), preparar el molde para pie / pastel (se puede enharinar un poco).
2. En la procesadora de alimentos procesar la quinua con el banano. Ir agregando de a poco la harina a la mezcla de banano con quinua, mezclarlo bien hasta obtener una masa suave, pero firme.
3. Preparar el relleno: Tajar las manzanas. Agregar canela y endulzar según su gusto. 
4. Partir la masa en dos partes iguales. Estirar la primera parte de la masa con el rodillo hasta que quede un poco más grande que el molde (2 cm más en todos los lados). Poner la masa en el molde.
NOTA: Es bueno estirar la masa en el papel para hornear o en una superficie antideslizante (individual de silicona). Después voltear la masa estirada junto con el papel o el individual en el molde (para que la masa no se rompa). Quitar el papel / individual.
5. Acomodar la masa bien en el molde y pincharla con un tenedor. Si se le rompe la masa en alguna parte, no se preocupe. Con un pedacito de masa (por ejemplo de la masa del lado que sobra) pueden tapar el hueco. Si siente que la masa es muy suave y se rompe fácilmente, puede estirarla directamente en el molde con los dedos.
6. Poner el relleno preparado en la masa.
7. Estirar la segunda parte de la masa con el rodillo hasta que quede un poco más grande que el molde (2 cm más en todos los lados). Poner la masa en el molde, sobre el relleno. Acomodar bien la masa, pegarla a la masa que está abajo, “pellizcarla” en los bordes, pincharla con un tenedor.
8. Hornear hasta que pastel se dore – más o menos 30 minutos. Enfriar un poco (el pastel es delicioso todavía un poco caliente), cortar y disfrutar!!
NOTA: La masa de este pastel queda oscura (por la quinua), para mejorar su apariencia puede “adornar” el pastel con un poco de xilitol pulverizado.